El Cargadero de Orconera camino de convertirse Bien de Interés Local

 

 El conocido como Puente de los Ingleses de Astillero es uno de los pocos ejemplos de la arquitectura del hierro además de uno de los mejor conservados de todo el norte de España en su tipo. Recuerda la época de las explotaciones mineras en la Bahía de Santander y la Sierra de Cabarga.

Inaugurado en 1894 se ha conservado en muy buen estado porque ha sido el que más tiempo ha permanecido en funcionamiento, con escasas transformaciones, lo que demuestra la calidad de esta estructura.

Su nombre se debe a que desde su creación a finales del siglo XIX fue utilizado para el transporte de mineral de hierro en barcos mercantes con destino a Gran Bretaña, principalmente.

Entonces los cargaderos eran un medio sencillo y económico de facilitar el trasvase de ese mineral desde los ferrocarriles mineros a los barcos para su envío a las siderurgias europeas.

Su construcción se debió al empresario minero José Mac Lennan. El embarcadero o cargadero estaba constituido por una alineación recta compuesta de tres partes, según el proyecto original.

Existía así una línea de muros de 45 metros sosteniendo un terraplén interior, un paso superior al ferrocarril de Santander a Solares con 12 metros de longitud a la altura reglamentaria y el embarcadero propiamente dicho, de 66,50 metros de longitud, 6,50 metros de ancho y 8,30 metros de altura, respectivamente, sobre el terreno de la marisma.

La maniobra en el muelle era sencilla: los trenes que llegaban de los lavaderos se detenían al llegar al cargadero, descomponiéndose, marchando los vagones solos por la vía superior hasta el basculador donde se vaciaban. Una vez descargados, tomaban la vía inferior marchando solos por la pendiente que tenía para formar en una pequeña vía el tren de vuelta a los lavaderos.

El incremento del tráfico de minerales en la ría de Astillero en el año 1902 imponía la necesidad de aumentar la capacidad de las vagonetas que transportaban el mineral y, por tanto, aumentaba el peso muerto de aquellas y la carga que transportaban. De ahí la necesidad de reforzar el cargadero en consonancia con las nuevas cargas que había de soportar.

Los refuerzos se redujeron a la colocación de una viga longitudinal según el eje del cargadero, de varias viguetas transversales, dos en cada apoyo, y el establecimiento de una acera volada sostenida por ménsulas y destinadas al tránsito de peatones.

El cargadero permaneció prácticamente invariable hasta la década de 1970, en que se sustituyeron las vagonetas por una cinta transportadora, para lo cual se instaló en su cabeza una caseta que albergaba el motor que la hacía funcionar.

Finalmente en 1994 fue restaurado con motivo de las obras de la autovía del Cantábrico.