El observatorio LIGO podría haber detectado una señal de ondas gravitacionales

 

Científicos a cargo del detector LIGO (Observatorio de Interferometría Láser de Ondas Gravitacionales) han convocado una rueda de prensa para llevar a cabo un importante anuncio sobre la posible detección de ondas gravitacionales. Desde el Instituto de Física de Cantabria, centro mixto de la Universidad de Cantabria y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, será retransmitida en directo este jueves, 11 de febrero, a las 16.30, hora española.

Hace ahora justo 100 años, Albert Einstein predijo la posible existencia de estas pequeñas deformaciones en el tejido espaciotemporal, como consecuencia natural de la teoría general de la relatividad, aunque hasta ahora, no habían sido observadas. Precisamente LIGO ha aumentado recientemente su sensibilidad, dando motivos a la comunidad científica para esperar un anuncio como este, que, de realizarse, podría ser calificado como “histórico”.

De ser así, todo ello supondría una nueva era para la Física y en particular para la Astronomía: la confirmación de la etapa de inflación que vivió el Universo justo después del Big Bang, durante la cual, y apenas en una fracción de segundo, se expandió exponencialmente. Este posible anuncio, podría cambiar nuestra forma de estudiar y comprender el Universo.

El anuncio de LIGO se refiere a las ondas gravitacionales del universo local de carácter no primordial asociadas a fenómenos astronómicos violentos. De confirmarse el descubrimiento, éste permitirá comprender y estudiar con mayor lujo de detalle cómo se producen los eventos más extremos del cosmos.

Estas ondas gravitacionales son emitidas por cuerpos en órbita y por masas de materia aceleradas, como por ejemplo la colisión de agujeros negros o estrellas de neutrones. Y un buen número de investigadores de todo el mundo se esfuerzan actualmente para detectarlas directamente, entre ellos, los investigadores del IFCA del grupo de Cosmología Observacional e Instrumentación. Estos científicos trabajan en la actualidad de forma muy activa en los experimentos Planck y Quijote, que tenían entre otras misiones, la detección de modos B producidos por las ondas gravitacionales primordiales.