La Cocina Económica dará una “segunda vida” a las lonetas de la exposición de Photoespaña en la Porticada

La concejala de Cultura, María Luisa Sanjuán, ha hecho entrega a la directora de la Cocina Económica, Sor Clara Gallego, de las 50 lonas que han servido como soporte para la exposición #PHEdesdemibalcón, que entre el 25 de junio y el 31 de agosto ha podido contemplarse en la Plaza Porticada.

Una exposición, organizada por el PhotoEspaña y el Ayuntamiento de Santander, con 50 imágenes de 27 autores cántabros, cuyas fotos han sido seleccionadas entre las 63.000 propuestas de ciudadanos, aficionados a la fotografía y profesionales de todo España que decidieron retratar desde sus ventanas y balcones el confinamiento provocado por la covid19.

Ahora que se acaban de desmontar las lonetas se entregan a la Cocina Económica para que desde sus talleres ocupacionales, los reciclen en bolsos y otros objetos que se puedan vender con fines benéficos. “La idea es que con la venta de estos, desde el Ayuntamiento se pueda ayudar a esta institución que tanto está haciendo por la gente más vulnerable y que tanta ayuda necesita ahora”, afirma Sanjuán. Con ello, añade, “la exposición es además circular, sostenible y solidaria las lonas van a ser tratadas en los talleres de integración social de la Cocina Económica para tener ‘una segunda vida’ de tal forma que se convertirán en objetos cuyos beneficios de venta serán para esta entidad social”.

Desde Mi Balcón ha sido la primera actividad que el Ayuntamiento de Santander ha organizado en el contexto del festival PhotoEspaña 2020. El resto, se llevará a cabo durante el mes de octubre.

Finalmente, Sanjuán ha hecho un llamamiento para seguir apoyando a la Cocina Económica “por la gran labor que realizan, atendiendo a más de 500 familias en su economato además del reparto diario de comida para los más vulnerables. Debido a las restricciones sanitarias, los voluntarios no pueden acceder a sus dependencias, por lo que el trabajo está siendo realizado únicamente por el personal contratado y las propias hermanas. Sin duda una gran carga de trabajo en un momento en el que no pueden contar con la ayuda de los voluntarios cuando más falta les hace”.