Políticas Sociales publica un boletín especial sobre el impacto de la COVID-19 en las personas dependientes

La Dirección General de Políticas Sociales del Gobierno de Cantabria ha publicado este jueves un boletín informativo especial sobre el impacto de la COVID-19 en las personas dependientes.

El documento, que se puede consultar a través de la página web del ICASS, recoge la evolución mensual de la mortalidad de personas dependientes durante los últimos cinco años, de modo que permite realizar un ejercicio comparativo con respecto a este año 2020 marcado por la pandemia.

El número de fallecidos en los tres primeros meses de este año es similar o incluso por debajo a otros ejercicios, mientras que en el mes de abril se ha registrado un repunte significativo.

Así, en los meses de enero, febrero y marzo de 2020 han perdido la vida 373, 293 y 328 personas dependientes, siendo la media entre los años 2015 y 2019 de 385, 321 y 303, respectivamente. En cuanto al mes de abril, este año han fallecido 469 personas dependientes frente a las 293 del año anterior y las 263 de media del último lustro.

«Aunque el efecto de la pandemia se ha comenzado a notar en marzo, la mortalidad es muy similar a la de años anteriores. Sin embargo, la registrada en abril de 2020 es notoriamente mayor a la de otros «abriles», pero cercana a la de años en la que la gripe común ha sido fuerte, como en enero de 2018 y 2019 cuando el número de fallecidos ha superado los 400″, ha explicado el director de Políticas Sociales, Julio Soto.

Otro de los aspectos que recoge el informe es el número de personas fallecidas en los meses de marzo y abril con expedientes del Sistema para la Autonomía y Atención de la Dependencia (SAAD), que asciende a un total de 797, de las que el 81% estaban recibiendo una prestación, el 4% estaban pendientes de ello y el 15% restante estaban siendo valoradas para resolver el PIA (Programa Individual de Atención).

«Se estigmatiza a las residencias como las que han padecido lo más duro de la crisis y las cifras desdicen esta creencia generalizada: de las personas dependientes que han fallecido en Cantabria, casi la mitad (45%) vivían en sus domicilios particulares y casi la otra mitad (55%) vivían en residencias. En consecuencia, la mortalidad está más asociada al deterioro asociado a la edad que al lugar de residencia, como lo avala el hecho de que el 82% de los fallecidos tenía más de 80 años. Lo que es cierto es que en las residencias las probabilidades de contagio aumentan por el simple hecho del elevado número de personas que conviven en un mismo espacio», ha explicado Soto.