La osezna Saba, recuperada en Cantabria, retoma con normalidad su actividad en Picos de Europa

La osezna Saba, la cría de oso cantábrico reintroducida el pasado mes de noviembre en el Parque Nacional de los Picos de Europa tras recuperarse durante tres meses en el Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Villaescusa (Cantabria) de su estado de desnutrición, deshidratación y alteraciones neurológicas graves, se está aclimatando a su nuevo entorno con normalidad tras iniciar sus primeros movimientos por los montes asturleoneses después de pasar seis meses en su refugio invernal.

Procedente de la población occidental de osos de la cordillera Cantábrica, donde fue rescatada con pocas semanas de vida, la osezna presenta un buen estado de salud y sus parámetros se corresponden con los de un ejemplar de 16 meses de edad, tal y como han observado los agentes en el último mes los agentes medioambientales y celadores de Asturias y Castilla y León, así como el personal del Parque Nacional de los Picos de Europa.

Tras su reintroducción el pasado mes de noviembre en su hábitat natural y pasar sus primeras semanas en los Picos de Europea adaptándose a su nuevo entorno, la osezna logró encontrar una pequeña cueva, situada a 1.000 metros de altitud, para pasar los meses de invierno, pero no en un letargo continuo al observar los agentes naturales que en ese periodo fue recorriendo el entorno cada cierto tiempo.

Según los informes de los agentes, esos desplazamientos sólo eran para alimentarse en un radio de unos pocos metros de la cueva, realizando salidas continuas al exterior durante un invierno con pocas nieves, lo que ha permitió al plantígrado realizar una hibernación muy corta.

Saba abandonó su refugio invernal para mediados del mes pasado y en estos momentos se dedica a recorrer la zona de su entorno con movimientos cada vez más amplios, de tal manera que comienza su periplo por los montes asturleoneses, enriqueciendo y formando parte ya de la población oriental de osos de la cordillera Cantábrica, la cual se caracteriza por la escasez de hembras, según los últimos estudios.

El ejemplar de osezna cuenta con un sistema de seguimiento incorporado que permite a los agentes obtener datos para analizar el estado del animal en cada momento con un trabajo de monitorización que realiza un equipo humano muy especializado.

De esta manera, el seguimiento a distancia se realizando mediante la captura de la señal de dos pequeños dispositivos que Saba tiene adosados en la espalda con dos sistemas de transmisión: una seña en VHF, que sería captado por un receptor de ano portátil con antena, disponible por los equipos del personal de campo. La señal emite en una frecuencia determinada que, al ser captada mediante una triangulación, permite acotar la zona donde se encuentra en cada momento.

La otra señal, por otra parte, emite una señal GPS-GSM de telefonía móvil a una web, para lo cual es necesario que el animal se encuentre en una zona con cobertura, lo que permite su localización casi exacta sobre el terreno.