PIÉLAGOS – ‘Historias de vida’, un álbum que pone color a fotos en blanco y negro e historias de ayer contadas por los escolares de hoy

“Y yo, ¿estoy ahí también?”. Esta ha sido la pregunta que más se ha escuchado en el Centro de día ‘Pro Maiorem’ de Renedo, donde algunos de sus usuarios se mostraban sorprendidos y curiosos a la vez ante la llegada de los alumnos de 5º de Primaria del Colegio Antonio Robinet de Vioño.
En su tercera visita, los estudiantes portaban un regalo muy especial para los que, a lo largo de todo el curso 2018-2019, han sido sus compañeros de viaje, en una aventura intergeneracional, que no sólo les ha permitido disfrutar de la lectura sino también conocer un poco más a algunos de sus mayores.
Ellos, los autores y también los más jóvenes lo llamaban lapbook, mientras que para sus destinatarios, los mayores, era un álbum de fotos, lleno de colores, en el que trataban de reconocerse, a veces, cuando la memoria les jugaba una mala pasada, con la ayuda de unos pequeños que no dudaban en ofrecerles algunas pistas: “¿Te suena esta chica? Eres tú”.
‘Historias de vida’ es el nombre de este trabajo de fin de curso del proyecto de aprendizaje y servicio (ApS) ‘Vamos a contar un cuento, de ayer, de hoy y de siempre … para quien nos quiera escuchar’, una innovadora propuesta educativa, coordinada por la profesora Ana Holgado, que ha promovido el aprendizaje, a través de la experiencia y ha conllevado, además, una utilidad social, es decir, la prestación de un servicio a la comunidad.
En su caso, la de elaborar las biografías de mujeres y hombres como Mercedes, Milagros, Santiago o Julia, que atesoran numerosas experiencias y vivencias, esas que lleva pareja la edad, y que no dudaron en compartir con estos jóvenes aprendices de periodistas en su anterior encuentro, aquel que tuvo lugar en el mes de abril, cuando los alumnos del Colegio Antonio Robinet se presentaron en el Centro de día ‘Pro Maiorem’, provistos de cámara de foto, papel y lápiz.
El resultado de aquella mañana se guarda ahora en sobres de colores, cada uno con un nombre, con un protagonista, donde han escrito su historia, esa que forma parte de un álbum en el que también hay una galería de fotos, algunas de ellas con una pequeña hoja adhesiva debajo en la que están escritas las impresiones que esas imágenes en blanco y negro causaron a los más pequeños. “Herminia se parecía a Mary Poppins”, explica uno de los alumnos, mientras que otra dice riendo “Santiago nos dijo que era el más guapo de la mili”.
‘Historias de vida’ recoge en un apartado especial las respuestas más curiosas a un buen número de preguntas que no lo fueron menos, algunas de esas que causan sorpresa, incluso ahora, después de escritas, a unos y a otros.
La de quien contó que, cuando era buceador, había visto tiburones; aquel que confesaba que lo que más le gusta en esta vida es el pasodoble; la de esa señora que hoy es una abuela, pero que una vez fue una niña que jugaba a la rayuela o quien todavía hoy se pone colorado y evita confesar a quién dio su primer beso.
El proyecto de aprendizaje y servicio (ApS) ‘Vamos a contar un cuento, de ayer, de hoy y de siempre … para quien nos quiera escuchar’, que ahora culmina, promovido por la Cooperativa de enseñanza del Colegio Antonio Robinet, ha contado con la colaboración de la Biblioteca municipal Francisco Sota del Ayuntamiento de Piélagos y del Centro de día ‘Pro Maiorem’.
Después de nueve meses se ha materializado en un lapbook que sus autores han compartido con sus compañeros del centro, para que todos ellos pudieran ver el resultado de su trabajo, sus visitas al centro de día, las entrevistas, las biografías, las fotos y sus comentarios. También con los asistentes a la XXII edición del Torneo de ajedrez escolar.
El tercer y último encuentro intergeneracional ha finalizado con dos actividades conjuntas. Primero, un taller de manualidades en el que mayores y niños han elaborado pulseras y collares con abalorios de papel, que ellos mismos han confeccionado. Después, todos juntos han jugado a la petanca en el exterior del centro de día de Renedo, donde ha tenido lugar una entrañable despedida.
Unos, los mayores, con el deseo de que ese grupo de niños volviera al centro el próximo curso y ellos, los más jóvenes, con la ilusión de hacerlo al reencuentro de esos que ahora son un grupo de buenos y nuevos amigos.